domingo, 29 de julio de 2007

ANAIS

La lluvia les golpeaba sus rostros mientras corrían a toda prisa por el espeso bosque.
- ¡Anais¡ Parad es una orden- Ordeno el guarda de la corte real.
- Dejadme en paz pesado – hizo una burla mal sonante y prosiguió corriendo.
Anais tropezó con la raíz de una árbol y callo al suelo mojando y ensuciando su suave y brillante cabello.
El guarda la aguarro del pelo y la levanto de un golpe.
- Pero vos quien os habéis creído que sois niñata- la miro amenazadoramente para que se intimidara y no se atreviera a contestar.
- Soy la hija del rey de este maldito reino !!y tu lo sabes entupido¡¡ como te atreves a tratarme así – de un golpe hizo que le soltara el pelo y retrocediera, se agacho un poco lo sufienciente para llegar a sus botas, y de una de ellas saco una pequeña espada con la hoja roja.- Sabes que puedo hacerlo…
El guarda retrocedió y ante su asombro comenzó a reírse, Anais le miraba perpleja.
- De acuerdo su majestad- dijo con sarcasmo y se inclino en una reverencia - Volved con vuestro padre….si es que el puede…jajaja – y siguió riéndose.
- Maldito….me las pagaras….- Anais guardo la cuchilla en la bota y salio corriendo. Y se perdió en la lejanía.
- Si..se las pagare…no se donde, pues este ya no es tu reino- y se marcho riendo por lo bajo.

Anais encontró un pequeño lago a lo lejos, a los pies de las montañas.
-Aquí nadie me encontrara….si yo no hice nada…maldita sea.
Se tiro al agua de cabeza y se lavo tranquilamente el pelo. Mientras al otro lado de la orilla una figura humana se movía sigilosamente. Anais escucho un ruido y levanto la cabeza, y ante ella pudo contemplar a la mujer mas bella y con aspecto mas fiero que habia visto en su vida. Tenia la piel blanca con un misterioso brillo, los ojos eran de color miel claro y los labios oscuros. Tenia una melena larga y brillante , que parecía tener vida propia , de un color cobrizo tan intenso como el fuego. Un cuerpo alto y muy bien formado y musculoso, vestida con un vestido negro largo que arrastraba , con un cinturón de cuero, en el cual tenia una espada larga, con la hoja negra y la empuñadura plateada. Parecía salida de uno de los libros de caballería que había leído tantas veces Anais. No podía creer que la mujer que había ante ella fuera real, y no salida de un cuento de hadas.
- Vos…¿sois real?- pregunto tímida Anais.
La mujer dio un ágil salto a una roca que había justo al lado de Anais y la miro con esos ojos tan agresivos, pero que a Anais le resultaban tan calidos.
- No querida, soy tan real como vos.- y se metió en el agua al lado de Anais.- ¿Que hace una joven como tu por estos territorios?-le pregunto con curiosidad.
- Fui desterrada de mi reino….todo por un crimen que yo no cometí…- y Anais comenzó a llorar.
La extraña mujer la miraba con gran curiosidad.
- Tranquila, venid a mi casa, y contadme vuestra historia.

Anais no pudo decir que no, alguien tenia que saber la verdad. Siguió a la mujer por un sendero oscuro que no hubiera podido descubrirlo ni en años. Contemplaba admirada como el largo pelo de la mujer, que le llegaba mas allá de los tobillos, no rozara ni siquiera el suelo, parecía como el pelo tuviera vida y se moviera a propia voluntad.
Anais se preguntaba quien seria…pero no podría descubrirlo hasta que no llegaran al hogar de la mujer….
Detrás de un gran árbol, Anais contemplo la casa donde habitaba. Era enorme con una gran entrada, pero lo mas extraño no era que estuviera en medio de las montañas, sino que produjera unos destellos plateados. ¡!La casa era de plata¡¡
- -¿Cómo es posible?- Pregunto con incredulidad y admiración.
- -Todo es posible mi querida niña.- le sonrió por primera vez desde que la conoció.
- -No creo que todo sea posible….- y desvió la mirada a los jardines.
Anais noto la mirada interrogativa de la extraña mujer, y pudo oír una pequeña risa.
Entraron en la casa, y el interior era mas sorprendente que el exterior. La mujer la condujo hacia una habitación llena de estanterías y libros, en la cual había dos sillones.
- ¿me podría sentar?- pregunto timidilla Anais.
- Por supuesto, adelante, estas en tu casa.- y dicho esto las dos se sentaron a la par.
La mujer hizo un gesto, y de la nada apareció una taza blanca con un liquido humeante.
- Bebe esto, créeme no esta envenenado, y cuéntame tu historia y te diré como podré ayudarte, - le dijo, y la miro con atención.
Anais bebió y comenzó su historia:
- Yo era la princesa del reino del fuego, el cual sabéis esta por aquí cerca. La cuestión es que yo vivía feliz con mi padre. Hasta que este contrajo matrimonio con una mujer campesina, la cual tenia una hija , Flor. Mi padre estaba tan feliz que ni yo le reconocía, no sabia como hablar con el, puesto que el nada mas que estaba con su querida esposa y pasaba de mi, su propia hija. Un día mi padre vino a hablar con migo sobre una contracción de matrimonio. Me soltó todo el rollo de que era lo mejor para mi, que seria muy feliz y seria yo quien gobernara sobre el reino, puesto que yo era la legitima heredera y no Flor, la cual según mi padre creía que el reino seria para ella. A la semana llego Louis, quien iba a ser mi futuro marido. Todo iba bien , como debía ser, compaginábamos muy bien y podríamos a ver sido felices. Flor y su querida madre idearon un plan para arruinar mi vida, que consistía en matar a mi padre y echarme a mi toda la culpa del crimen. Por desgracia, su maldito plan funciono. Mataron a mi padre y consiguieron que yo pareciera la culpable. Louis me dijo que me despreciaba y que no podía ser el rey de una mujer como yo, que mataba para conseguir dinero y poder. Tuve que huir del castillo perseguida por el guarda real, el cual quería apresarme y meterme en los calabozos de palacio y colgarme en la orca….
Anais termino y empezó a llorar. La mujer la miraba con una rara expresión, como si pensara que Anais era muy débil.
- Yo en tu lugar nunca hubiera huido. Entre todas las cosas que pudiera haber hecho …esta es la peor.- le dijo sin miramientos.
- Tienes razón…- Anais paro de llorar para escucharla.
- Lo mas seguro, es que ahora Flor sea la futura reina junto con Louis. La memoria de tu padre esta manchada lo mimo que tu honor y tu orgullo. Yo te ayudare a reconquistar el castillo y hacer que esas dos arpías digan la verdad, no te preocupes yo estoy contigo….- y dicho esto se levanto y salio del cuarto.

Anais se quedo sola en aquella habitación. Sin saber muy bien lo que hacer. Al rato, la mujer apareció por la puerta, se había cambiado de ropa. Ahora llevaba de nuevo ropa negra, pero con bordados , de guerra lista para la batalla. Y el pelo recogido en una coleta alta. Solo le caía sobre la cara un mechón mas corto que le partía la frente.
- Sígueme, te contare el plan que he ideado para recuperar tu reino-
- Espera…ni siquiera se tu nombre- le dijo Anais
La mujer le sonrió y mostró los dientes, unos dientes afilados y brillantes.

- Mi nombre…dicen que los nombres dicen mucho de una persona y yo creo que en parte el mió también…mi nombre es Zafiro. Aunque podría decirse que es un nombre masculino,….yo no lo considero así, jajaja.- y continuo riéndose.- y el vuestro ¿ cual es?
- Anais…..
- De acuerdo Anais….vayamos a recuperar vuestro reino – y salio por la puerta y Anais la siguió.

Zafiro la condujo por unos pasillos hasta llegar a una cuadra. Allí Anais vio a los dos mas bellos ejemplares que había visto hasta ahora.

- Son preciosos….-dijo admirada
- Estoy muy orgullosa de ellos. – Zafiro los miro con cariño.- tu cabalga sobre el blanco, yo iré sobre este otro marrón.

Una vez que salieron de la casa y cabalgaban hacia el castillo, Anais estaba muy insegura de lo que podría llegar a pasar. Ella sabia manejar la espada, pero solo tenia una espada muy pequeña.

- Zafiro…a mi no me importa luchar pero mira mi “espada”. – y con agilidad se saco la cuchilla de la bota. – no es gran cosa…..
- No te preocupes.- y con un movimiento simple de su mano, la espada de Anais aumento de tamaño hasta hacerse enorme.- lo ves, problema solucionado.
- ¿co..como…lo..hi..cis…hiciste?- Anais no podría creerlo, aquello tenia que ser magia…pero era imposible.
- Misterios de la vida…- Zafiro sonrió encantada, no le daba importancia al asombro de Anais.
“Quien es esta mujer” era lo que se preguntaba Anais mientras avanzaban por el sendero oscuro. Una vez llegaron al lago, Zafiro paro un momento y miro a su alrededor.
- Anais…tu crees que te habrán perseguido…- pregunto Zafiro atenta.
- No creo…seguramente se pensaran que moriría en el bosque…que no seria capaz de sobrevivir. ¿Por que lo preguntas?
- Tranquila…habré escuchado mal.- miro otra vez a su alrededor.- bueno mi querida princesita, te voy a contar mi plan para recuperar el castillo. Entraremos las dos por las murallas, y pase lo que pase no saques la espada hasta que yo te lo diga, ahora voy a cambiar tu aspecto, y volverás a ser como antes en el momento en que pronuncies tu nombre
- De acuerdo….-Anais tenía miedo de que utilizaran la magia con ella.
- Tranquila, ahora te voy a contar mi fantástico plan….- y sonrió con malicia.- entraremos en el castillo por la puerta principal, hasta los patios, una vez alli nos dirigiremos a la torre. Allí es donde debemos de sacar las espadas y luchar. Si Flor no esta en la corte tu deberás ir a buscarla. Tendrás que llevarla amenazándola hasta un balcón y amenazarla de que si no dice la verdad la mataras. Una vez que diga la verdad sobre lo que paso con tu padre pronunciaras tu nombre y volverás a ser Anais. Yo me ocupare de todos los guardias tu solo preocúpate de encontrar a esa arpía.¿ alguna duda?- la miro con aquellos ojos intimidadores.
- Si….solo una sin importancia…jeje….¿ tan fuerte eres?- Anais no creía que nadie fuera tan fuerte como para luchar contra todos los guardas de el castillo.
- Anais…tengo muchísimos años de experiencia en la lucha…créeme nadie me ha conseguido nunca derrotar, tranquila todo esta bien.
- De acuerdo…..¿vamos?
- Si….que bien, hacia mucho tiempo que no tenia marcha….- y puso a su caballo en marcha.- un momento..- paro el caballo.- se me olvidaba.- apunto con un dedo en dirección a Anais.- espero que te guste el nuevo aspecto que te voy a dar.

Anais sintió como si una ola de calor recorriera su cuerpo. No podía verse, pero sabia que su pelo se habia vuelto blanco, ya que podia ver los mechones de pelo sobre sus ojos, y la larga trenza que ahora tenia hasta las rodillas.

- Esto….no es un poco exagerado…- Anais estaba frustrada.
- Que va mujer…jeje….así nadie te reconocerá ya veras.- y le sonrió.

Y se pusieron en marcha, no tuvieron problemas en llegar hasta la puerta levadiza, en la cual tenían que dar sus datos. Zafiro se mosqueo, pero no utilizo la violencia al contrario. De la manga de su chaqueta saco unos papeles con sus “datos”. Anais no se explicaba de donde sacaba Zafiro las cosas…pero mejor, así no tendrían problemas.
Cuando estuvieron dentro, tal y como Zafiro había planeado tenían que dirigirse hacia la corte, donde el rey o la reina atendía a sus súbditos.
Cuando Anais entro en la corte y vio a Louis sentado en el trono, le dio un vuelco en el corazón.

- Zafiro por favor, no le hagas nada a Louis, ¿ me lo prometes?- le dijo inquieta Anais.
- Anais…- Zafiro la miraba con incredulidad.- ¿ por que no?
- No lo se….simplemente no le hagas daño ¿me lo prometes?
- Si vale, ahora vamos que tengo ganas de fiesta…..- y se enjugo los labios, como si ya saboreara la guerra que iban a armar.
Sin que Anais se diera cuenta, Zafiro desenfundo su espada y corto la cabeza al guarda que tenia mas cerca. Anais nunca había visto como moría alguien, y no supo como reaccionar.

- Muévete….busca a esa Flor y haz tu parte.- y bloqueo un ataque de otro guarda. Mientras se llevaban de allí a Louis para que no le dañaran.- ¡!venga¡¡
- Ya voy, ya voy…..- y se alejo corriendo en busca de Flor….

Anais corría por los pasillos buscando la habitación donde debía de dormir Flor. Hasta que vio la puerta, la abrió con la espada y allí estaba Flor. Mirándola con los ojos abiertos.
- Dirígete a la puerta….- ordeno Anais.
- ¿ y que pasaría si no lo hago?.- respondió Flor desafiante.
- Te matare….así de simple.- dijo fríamente.

Flor se dirigió hacia la ventana y salio al balcón. Toda la gente del castillo había sido evacuada, al parecer Zafiro era tan fuerte luchando que nadie la podía derrotar.

- Querida, por que no le decís al pueblo la verdad acerca de la muerte del rey…..- le dijo Anais desafiante.
- ¿Qué verdad? La única verdad que hay es que su hija, su propia hija lo mato.- Flor era cabezota hasta en los momentos mas cruciales.
- Decid la verdad o os juro que os matare……- Anais coloco la hoja de su espada en el cuello de Flor y le hizo un pequeño corte. Flor chilló de dolor y miedo.
- Parad por favor…esta bien lo diré…-se dio la vuelta dirigiéndose al pueblo, el cual miraba perplejo la escena.-¡¡¡¡ CIUDADANOS, NO ME COMPLACE ANUNCIAROS LA NOTICIA……DE QUE FUI YO QUIEN MATO AL REY HECHANDO TODA LA CULPA A SU HIJA, A LA CUAL ODIABA A MUERTE!!!!

El pueblo quedo mudo de pronto no se escucho nada…..

- ¿ ahora estáis contenta?.- le dijo sollozando Flor.- me habéis arrebatado lo que por derecho me pertenecía….
- ¿lo que os pertenecía? .- Anais nunca se había reído tanto.- esto no es pertenece a vos si no a mi….
- ¿ a ti ? estas loca….
- Así….- Anais sintió la presencia de Zafiro detrás de si, y como esta le susurraba al oído “ahora”- estupida hermanastra….!!yo soy Anais¡¡

Una ola de frió la envolvió por completo y su aspecto volvió a ser el de antes. Los guardas se arrodillaron ante ella y apresaron a Flor. Su pueblo la reclamaba entre gritos de alegría. Louis apareció detrás de una columna como si fuera un zombi. Zafiro miro desde el balcón saludando con la mano llena de sangre.

- En fin….ahora supongo que las cosas se arreglaran ¿ no ? – dijo Zafiro.
- Supongo….muchas gracias por tu ayuda sin ti…nunca lo hubiera conseguido….- Anais la abrazo.
- De nada , de nada…- dijo Zafiro complacida.- pero no creo que es a mi a quien debes de abrazar.- Zafiro miro a Louis, quien estaba echado en la cama mirando al techo,- alguien merece una explicación ¿ no crees?.
Anais le sonrió y fue hacia Louis, quien al ver que se acercaba agacho la cabeza, pero al ver que Anais le abrazaba, rompió a llorar agradeciéndole que le perdonara por haberla dejado de lado. Zafiro salto desde el balcón.

- ¡¡ eyy Anais !!.- esta se asomo por el balcón.- si quieres verme ya sabes donde estoy.

Y Anais vio como Zafiro se perdía en la lejanía hacia su casa, a la cual seguro iría a verla muy pronto………

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